Los cafés siempre estaban insípidos para ella, a pesar de su intenso aroma. El cielo siempre aparentaba estar gris, por muy intenso que fuera su cián brillante. Los viajes en autobús urbano siempre eran una excusa perfecta para que la melancolía se abriera paso. Su risa tímida demostraba que la monotonía y la tristeza, puede ser ese toque de inspiración que a muchos nos falta. Puede que la rutina no sea tan mala.
Dear....
Querido 2017; Me has hecho vivir momentos increíbles. He conocido personas que tenía ganas de conocer desde hace mucho tiempo. He visitado ciudades tan bonitas que me muero de ganas de volver a visitarlas. He hecho locuras. He reído. He llorado. He soñado. Has sido un buen año, pero podrías haber sido mejor. Al 2018, le pido que no traiga tantas malas rachas. Que sea un poco mejor, no necesito viajes, no necesito cosas innecesarias. Sólo ser feliz, sin problemas. Creo que tampoco pido tanto. Ah, y una cosa más. Este 2018 #NiUnaMás
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