A veces, no valoramos los pequeños detalles, sin darnos cuenta de que estos son los que hacen grandes cosas. Que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando lo único que no recuperará jamás. Porqué la vida son momentos, aunque ahora, en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas, desperdiciando esos momentos que no vamos a poder ver de nuevo, esos que ya han desaparecido. Y han desaparecido por no saber valorarlos, por no saber valorar esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles, esos, que marcan la diferencia, que son tan bonitos, o más, como los grandes, son incluso más importantes, porque no ocurren muy a menudo, solo ocurren en determinados momentos, y es ahí, cuando se hacen aún más especiales, porque llega de sorpresa, sin que te lo esperes, y tienes que estar avispado, para no perdértelo. Que una simple mirada puede cambiarlo todo, o simplemente los pequeños detalles que puede hacerte una persona especial y no un gran regalo...
Querido 2017; Me has hecho vivir momentos increíbles. He conocido personas que tenía ganas de conocer desde hace mucho tiempo. He visitado ciudades tan bonitas que me muero de ganas de volver a visitarlas. He hecho locuras. He reído. He llorado. He soñado. Has sido un buen año, pero podrías haber sido mejor. Al 2018, le pido que no traiga tantas malas rachas. Que sea un poco mejor, no necesito viajes, no necesito cosas innecesarias. Sólo ser feliz, sin problemas. Creo que tampoco pido tanto. Ah, y una cosa más. Este 2018 #NiUnaMás
Comentarios
Publicar un comentario