Desayuné tus besos en amaneceres de verano, me envolví en tus brazos en tardes de invierno, y te echaré de menos en las noches de primavera. Probé el elixir y a la vez veneno de tus besos, sufrí el miedo a perderte cada noche, escuché las voces que me alejaban de ti con violencia, pero solo presté atención a las que me acercaban a ti y tu inocencia. Sufrí, amé, viví, lloré. No quise escuchar las advertencias, preferí quedarme con las experiencias. Nunca quise correr, ni separarme de tu lado, pues ahí encontré todo lo que había buscado.
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